El Plástico y las Corrientes del Mar

Se escucha mucho el binomio “plástico-mar”. La razón es sencilla: ¿qué hacemos con aquello de lo que no podemos deshacernos? Lo tiramos al mar. Total, resultan ser tres cuartos de la superficie terrestre muy amplios donde la mierda se esparce mejor.

He de apostillar algo antes de nada. No me considero malhablada sólo quiero llamar a cada cosa por su nombre. Aún así, me resulta muy difícil a veces describir lo que estamos haciendo con nuestro planeta. No soy ecologista férrea, mi lazo con la tierra lo heredo de mi padre, agricultor de profesión y de mi madre, secretaria en la junta de Aguas de La Rioja. Por lo tanto, no tachen mi lenguaje de radical. Con los años estamos presencian un cambio, los anteriores métodos más “amables” han claudicado dejando apenas resultados palpables y de ahora en adelante a la basura que lanzamos al mar y que no se va a descomponer yo la voy a llamar “mierda”, “porquería” y sucedáneos. Porque es lo que es. Permítanme esa licencia.

Después de esta confesión, creo oportuno explicar algo muy curioso que nos queda a todos en la parte de atrás del intelecto. Me refiero a la parte de atrás porque como en los armarios, los garajes, los trasteros…siempre tendemos a guardar en este lugar lo olvidado. Veamos, ¿recordáis algo relacionado con las corrientes marinas, esos giros que guían el agua a través de los principales océanos? Claro, ahora se va haciendo “camino”. Y de eso vamos a hablar en este post, del camino de los plásticos por el mar.

Existen cinco corrientes oceánicas, también denominadas “giros”. Se dan gracias a la rotación terrestre, al igual que a los vientos, la densidad entre masas de agua y las mareas. Estas corrientes generan un movimiento circular de las aguas del mundo como se puede apreciar en el siguiente dibujo:

¿Cómo se forman las islas de basura?

¿A qué nos pones este mapa de tercero de primaria? Fijaos bien en los caminos de los que hablábamos al inicio. Las flechas indican direcciones, los movimientos que sigue la porquería que arrojamos al mar. No es que estén dando vueltas como un tio-vivo de manera constante. Cuando la mierda se acumula, se genera lo que todos conocemos como vertederos. Así pues, la basura acumulada en el mar, forma lo que comúnmente se conoce como “islas de basura”.

Lamentablemente, este término se ha acuñado en los últimos años. No existía antes. NO EXISTÍA ANTES, insisto. No es primario, por lo tanto, es nuestra culpa. Se han generado auténticas islas en el pacífico norte. Continuando con el símil daremos a esta “isla” el nombre de Texas. No porque haya basura del oeste o tejana, no… sino porque tiene la misma extensión de este estado de los Estados Unidos. Os ahorro el viaje a la Wikipedia; 695.662 km2. Para que os hagáis una idea, España tiene 505.990km2. Os lo enseño:

Con dos narices, aumentando extensiones.

No obstante, a parte de generar terreno, también nos cargamos el del resto, porque, si volvemos al mapa, vemos que las “salidas” a estos giros, sólo aceptan dos vías; los polos. Y digo yo…¿qué culpa tienen los osos polares, que ya dan pena intentando mantener el equilibrio sobre los pedazos de hielo que les estamos dejando, y el resto de vida que allá se da?

Os lo digo yo. Ninguna.

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