Maletas de plástico y paraguas con fundas de plástico deslizante. ¿Absurdo?

¡Hola de nuevo, alternativos!

Menudo temporal, menudo otoño-invierno… menudo cambio así de repente, ¿no creéis? A mi me huele raro… llevaba año sin nevar tan pronto y, hemos pasado de estar una semana con la camiseta de manga corta a ponernos el polar. Algo está pasando… y no es algo bueno. Sin embargo, mientras tanto, aquí estamos al pie del cañón para abriros un mundo llevo de alternativas al plástico para que así reduzcáis la cantidad de este material en vuestro día a día. No queremos generar una conciencia de una determinada manera, deseamos informaros, exponer los hechos de la realidad que estamos viviendo para que así toméis vuestra propia determinación.

Hoy venimos a hablar de absurdos. Si, si. Vamos a daros ejemplos donde el plástico se usa y fluye como si nada, gastándose así kilos y kilos de este material innecesariamente. Sin razón alguna.

Las maletas en los aeropuertos. Ya habréis visto, aunque sea de soslayo, esos puestos que han venido para quedarse en los aeropuertos que te forran tu maleta. Suelen aconsejar esta estupidez en los vuelos transoceánicos sobre todo. Bien. Pues esta grandísima chorrada, porque no puedo evitar llamarla sutilmente con otro adjetivo que adorne más, genera el equivalente a la escalofriante cifra de 21 piscinas llenas de plástico al día en el aeropuerto de Barajas, en Madrid. Lo mejor de todo es que se ha demostrado que  esta práctica no exime de roturas, robos u otros objetivos que se tienen en mente evitar cuando forramos la maleta como si no hubiera un mañana. Hay compañías que animan a sus pasajeros a no correr riesgos plastificando sus maletas. No existen datos oficiales sobre la cantidad que se recicla de estas cantidades cuando el pasajero en cuestión llega a su destino. No obstante, ¿a cuantos se les irá la vida en encontrar un contenedor donde tirar los plásticos para después reciclarlos? A pocos. O a ninguno. Porque quienes creen que esto es una inmundicia trata de abordar los problemas a los que se expone nuestro equipaje de otra manera, como por ejemplo, poniendo un candadito. Los golpes y roturas en la maleta no se pueden evitar pero los robos pueden reducirse con el candado.

Volviendo al inicio, hablemos del astro. Malo, malo. Lo que nos obliga a coger el paraguas todos los días, además de la familiar bufanda, guantes, abrigo de plumas… el paraguas. Porque está lloviendo, nevando, de todo. ¿ No nos estarás diciendo que no hay que usar paraguas? No, para nada. Sin embargo, ¿dónde ha quedado el abrir-cerrar-abrir-cerrar-abrir-cerrar de todos los que entrábamos a algún sitio y tratábamos de escurrir y secar el paraguas en varios golpes con esa maniobra? Antes de ayer, alternativos, porque es que ahora hay que meterlo en un plástico. A la entrada de lugares como los hospitales, los ayuntamientos, administraciones públicas, es sencillo toparse con el dispensador de fundas para paraguas. Técnicamente, admito que funciona muy bien, es fácil meter el paraguas y se queda como niquelado pero, ¿pero qué es esto?, ¿nos vamos a meter mañana también por partes en esos dispensadores para forrarnos  la cabeza, los pies y hasta el alma?

Seguro que sí, para aislarnos del mundo y no ver qué pasa. Sin darnos cuenta de que aislados del mundo no llegamos a nada, a pesar de las maletas sin golpes o de los paraguas forrados que no calan.

Deja un comentario

0 Shares
Copy link
Powered by Social Snap