Disrupción Endocrina

Disrupción endocrina. “In inglis” Endocryne Disruption. Suena mal, ¿eh?

Peor sabrá.

Ya existen decenas de estudios que han hallado microplásticos en el cuerpo humano. Más concretamente, existen estudios que analizan los desechos humanos fecales a la vez que monitorizan las ingestas en el mismo individuo. Y siempre sale el plástico. Porque siempre sale en nuestro día a día. Puede que no sea suficiente con no beber de las botellas de plástico o rechazar cualquier tipo de envasado plástico. Muchos de los individuos que fueron estudiados habían comido pescados, carne… y ya no se libra de esto ni el apuntador.

¡Ojo! En este apartado de “Curiosidades” queremos mostraros de qué manera más “tonta” el plástico entró en nuestra vida como el material estrella y se ha quedado con nosotros sin alcanzar la mala fama que debiera.

Aquí te mostraremos razones para que dispongas en tu saber y amplíes tu bagaje en tu decisión de si evitar este material o no. En “Alternativas al Plástico” no queremos crear complot. Opinamos firmemente que el conocimiento es fundamental y necesario para la vida y cuanto más cantidad y mejor calidad, más ayudará a que tomemos decisiones.

Estábamos en la “Disrupción Endocrina”. Hija, tú eres enfermera y del ámbito de la salud, pero yo, que estoy leyendo esto ahora mismo, no me entero muy bien. Tranquilo. Trataré de explicarlo todo paso a paso y de manera sencilla.

Os suena que tenemos hormonas. Sin embargo, quizá no seas consciente de la grandísima función que las hormonas desencadenan en nuestro cuerpo. Prácticamente actúan en todos nuestro sistemas del cuerpo en alguna etapa de su ciclo. Por ejemplo, en el sistema digestivo, desencadenan la digestión y estimulan la aparición de otras sustancias como el ácido clorhídrico, aquel que en el estómago “arrasa” con todo”.  También hay un sistema hormonal que a mi en particular me encanta que se llama “Sistema Renina-Angiotensina- Aldosterona”. Sirve para regular nuestra tensión arterial y el agua de nuestro cuerpo. Están implicados los riñones, los pulmones, y las glándulas suprarrenales, el hígado, el cerebro y los vasos sanguíneos. ¡¡¡Toma ya!!!¡¡¡¡Me encantaaaaaa!!!!¿Hay máquina más perfecta que el cuerpo humano? Lo dudo mucho.

Este entramado de hormonas que se cuelan por nuestro cuerpo y desencadenan procesos de los que no somos conscientes como la menstruación en las mujeres, la lactancia en las embarazadas, el desarrollo adolecente en las personas en esta edad… es algo maravilloso por su exactitud, complejidad y disposición. A mí me encanta, repito.

Entonces, ¿qué hay de malo con el plástico y nuestras hormonas? Aquí entra el concepto con el que abrimos el post “Disrupción Endocrina”. El plástico libera toxinas que actúan y se disfrazan de hormonas, las cabronas. La consecuencia de esto es que campan asus anchas e interfieren en nuestros complejos mecanismos hormonales como desean. Algunas veces, anulan el efecto de alguna hormona. Como resultado, no se lleva a cabo la función que la hormona natural estaba destinada a ejecutar. Otras veces, aumentan el efecto y la acción de procesos que debían no ser tan exagerados.

¿Qué es lo que ocurre cuando el organismo no opera al ritmo que debería? Que enferma. ¿Os suena que seamos menos fértiles hoy en día, que haya más casos de endometriosis en las mujeres o de cánceres hormonales como el de ovario, testículo?

Puede que no se deba todo al estrés, como se dice…

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