Primeros pasos- Cómo vivir sin plástico

¡Hola alternativos!
Ya te tenemos. Te entró la curiosidad. Has percibido que una vida llena de plásticos no es vida. No para el mundo, tampoco para ti.
Te has dado cuenta de que estamos rodeados. Hay plástico por todas partes. Bien es cierto que es difícil vivir sin absolutamente nada de plástico pero… ¿ qué hay de los pequeños cambios?
Ya habrás tenido en tus manos una bolsa de la compra, un vaso de plástico, un envoltorio de una bolsa de patatas… y habrás dado cuentas del uso que tú le has dado y de los años que a posteriori ese producto va a necesitar para deshacerse, que no es desaparecer. Serán muchos, muchos más de los que tú vivirás. Se han rescatado actualmente tazas de café de usar y tirar de las olimpiadas de Canadá en 1976. ¡Un estado tan conservado que parece que se usó la semana pasada!
Juzga por ti mismo:

Te la ponemos aquí bien grande, si, porque no hay derecho a esto.
Sin embargo, nos hace muy felices que nos encontremos en este mismo punto ahora mismo. Significa ganas de cambio, ganas de aprender y de aportar.
Partiremos del punto del que es muy difícil cambiar nuestros hábitos de vida a un modelo “zero waste” de la noche a la mañana. Todo son pequeños cambios que hay que ir introduciendo en nuestro diario. Decisiones que conllevan a acciones que algunas veces resultarán cómodas, otras no tanto, y habrá que buscar otras. Paciencia. Todo sale.
Además, precisamos de tiempo para ir invirtiendo en los nuevos materiales biodegradables que vamos a comenzar a usar. Mucha gente piensa que comenzar una vida sin residuos es caro y no sale a cuenta. Claro, son detalles los que hay que cambiar y, seguro que no todos podemos darle la vuelta a los utensilios del baño, la cocina, la habitación, del trabajo, etc.… en un mes.
Bien es cierto, por otro lado, que hay que dejar uno términos bien claros. “Reciclar” no significa que todo lo que vertamos al cubo va a ser reciclado y transformado en otro producto. No es así con los plásticos. Tampoco con todos los vidrios. Puedes obtener más información sobre estos hechos en nuestro post “¿El origen del plástico en unas bolas de billar?”
Por lo tanto, la palabra estrella es “reducir”. Es esto lo que va a ayudar a que haya menos porquería en los mares, que comen los peces que comemos nosotros. No te libras si eres vegano. El agua de los ríos está igual de contaminada y con ella se riegan las plantas que ingieres. Nadie se libra. Es un problema de salud pública. Algo grave. Os lo afirmo como enfermera que soy.
Por lo tanto, nuestra primera guía está enfocada a este punto, al de “reducir”.
Como puedes estar un poco perdido e incluso puede que no sepas cómo empezar, el equipo de “Alternativas al plástico” hemos pensado en elaborar estos pasos en forma de guía donde encuentres trucos para que se haga más ameno y dinámico el camino.
Tómate el tiempo que necesites en cada punto antes de pasar al siguiente. Cada cual tiene su momento. ¿Te animas?
¡Empezamos!

  1. En el primer punto vamos a intentar reutilizar las famosas bolsas de plástico. Si no queréis comprar bolsas de tela, bien podéis usar las mismas bolsas de plástico que tenéis amontonadas y a presión dentro de ese cajón o armario en casa. Recomiendo echaros alguna al bolso, mochila, o incluso bolsillo del abrigo que utilicéis. Yo muchas veces me veo que surgen imprevistos y tengo que entrar a comprar algún producto que necesito y no tengo bolsas. Me da MUCHA rabia tener que pagar una cuando pienso en los cientos que tengo en casa. Así que, bolsas sí, en nuestro bolso o cerca de nosotros, por si acaso y…¡no más! Trataremos de reutilizarlas lo máximo posible. Con el paso del tiempo, y con las distintas comprar que he hecho a tiendas que venden productos a granel o respetuosos con el medio ambiente, he ido haciéndome con un arsenal apropiado de bolsas de tela; bien porque he comprado las pequeñas para comprar a granel o bien porque me han regalado alguna que otra al hacer pedidos en tiendas de productos. Creo que es cuestión de semanas el ir considerando la idea de introducir las bolsas de tela. Lo cual, nos lleva a un segundo punto. Podéis encontrar más información sobre bolsas de tela en nuestro posts “Bolsas de tela Reutilizables”.
  2. Este segundo objetivo puede ser pospuesto a estadios futuros. No obstante, me lanzo ya a la piscina y os invito a buscar en internet tiendas a granel en vuestra zona. Ya tenemos las bolsas reutilizables, ¿no? Bien de tela, bien de plástico. Bien, pues compremos alimentos sin que vengan envueltos y más envueltos en plástico. Algunos afortunados tendréis en vuestras ciudades supermercados “sin plástico”. Para los demás, un truco; comenzad comprando la legumbre, la pasta, frutos secos, harinas, azúcares…en tiendas a granel cercanas a vuestra casa. Son productos que se usan a diario pero que dan mucho de sí. Un paquete de sal nos dura, otro de pasta también. Así veréis que no es una compra repetitiva e incómoda así de entrada. Si os sentís cómodos, podéis añadir la fruta y la verdura a granel.
    ¿os dais cuenta de cuantísimo estáis evitando ya con el simple hecho de utilizar una bolsa reusable? Os lo muestro.

TODO esto es evitable. Ya os iremos mostrando cómo.

3. Llevamos nuestras compras en bolsas reutilizables. Incluso puede que ya en bolsas de tela. A parte de nutrirnos, hemos de hidratarnos, ¿cierto? Pues tendremos que considerar entonces la idea de comprar una botella de agua para llevarnos al trabajo o de viaje. Una botella que usar cada vez que salgamos de casa. Para esto, te recomendamos el post “Botellas Reutilizables”.

4. Importantes cambios vas vislumbrando en tu vida. Seguro que el cubo de basura donde “reciclas el plástico” está siendo vaciada con menos frecuencia. Vamos pues con otro paso. Nos adentraremos en otros productos que utilizamos casi a diario y que generan muchos residuos. Productos que vienen envasados en plástico con un tamaño más bien pequeño y que precisa de ir renovando cada dos o tres semanas. Nos referimos a los geles de baño, champús y acondicionadores. ¿ Y cómo vamos a reducir esto de los botes de plástico a nada? Muy sencillo, con pastillas sólidas. Tendremos un post en la web con nuestras comparativas de distintos artículos que podemos encontrar para jabonar nuestro pelo o cuerpo próximamente. Podemos ir introduciendo estos jabones poco a poco. Empezar con el gel de baño, continuar con el champú y culminar con el acondicionador. Introducirlos al mismo tiempo que vamos dejando poco a poco de utilizar los productos comerciales. Así no los retiramos de golpe en nuestro uso. Iréis notando una diferencia muy invidente en vuestra piel y pelo. Después de encontrar el producto que más os guste, podemos ir cambiando los dispensadores de jabón de manos de los distintos baños de nuestra casa, por pastillas de jabón de manos. Varios envases menos, ¿os dais cuenta?

5. Ahora que ya tenemos las pastillas de jabón sólido complementaremos esto con las esponjas y cepillos. Como en todos los apartados, tenemos en nuestro espacio de reviews las comparativas entre las esponjas que más se venden. O para los que preferís cepillos para la ducha, también os hablaremos sobre ellos en posts futuros. Así pues, nuestra higiene íntima ya se ve libre de plásticos 100% al usar el jabón y la esponja/cepillo.

6. La higiene bucal suele ser un hábito antes o después de la ducha. Así que vamos a probar a introducir el cepillo de dientes y el dentífrico sin plásticos. Revisad nuestros post “Pasta de Dientes”. Podemos comprar la pasta de dientes y usar un cepillo de plástico para que no se acucie tanto el cambio. O al revés. Puede que el tacto de la madera en la boca resulte extraño. Es cuestión de acostumbrarse, ¡creedme! Además, seguro que ese pequeño bache de la posible rareza que proporciona un cepillo de dientes de madera, se ve superada una vez sepáis que el primer cepillo de dientes de plástico todavía no se ha desintegrado. Leed este artículo : https://www.elespanol.com/ciencia/ecologia/20180525/cepillos-dientes-lado-oscuro-saludable-recomendacion-dentista/309719440_0.html

7. Bueno, si tardan los cepillos de dientes en desintegrarse 75 años (que no en desaparecer), ¿qué hay del resto de cepillos? Pues lo mismo, alternativos, lo mismo. Así pues, podemos considerar la idea de usar cepillos para el pelo de madera. Sin embargo, este paso puede ser perfectamente postpuesto a un futuro a medio plazo. La razón reside en que los cepillos de plástico para el cabello son duraderos la gran mayoría así que podríamos alagar la vida del nuestro hasta que no de más de sí y hacer el cambio cuando éste se rompa. Más información sobre cepillos para el pelo en posts próximamente.

8. Pelillos a la mar… ¡y sin plásticos! Paso importante donde los haya. Igualmente, puede ser dado cuando cada cual se vea seguro o haya gastado todos los productos con los que ya cuenta porque…¿cuántas raduradoras podemos encontrar en una bolsa de plástico en el supermercado?, ¿veinte, treinta?, ¿cuántas veces las utilizamos nosotras, y vosotros? Aquí tenemos el mundo de la depilación/afeitado. Libre de plásticos. Si, si. ¡Dale al click en nuestro post y te lo contaremos todo en menos que canta un gallo!

9. Chicas, mujeres. ¡Somos lo más! Somos cíclicas. Una montaña rusa de emociones, de hormonas, de dolores también. Tranquila, nos pasa a todas. Un milagro dicen… ¡pues si! Bien alta esa cabeza por lo que envolvemos con nuestros cuerpos aunque sea algo latoso una vez al mes. Me gustaría, como mujer que soy, darnos la razón en eso; es un fastidio, nunca nos viene bien, “siempre tannnnnn oportuna”. Sin embargo, no es un asco, no es maloliente, no es tan engorroso como nos han enseñado. Cuando usaba compresas y tampones se me hacía todo pesado, pringoso, pestilente a veces. Hablo con toda la franqueza del mundo. Aunque he de decir que, desde que uso compresas de tela o paño y la copa menstrual, ha cambiado mi perspectiva. Desde luego que el engorro de cambiarnos sigue siendo costoso, con cierta vagancia por nuestra parte para evitar “ese mondongo” que nos vamos a encontrar. Pero he de decir que desde que uso estos productos, lo siento más higiénico y más cómodo. Sobre todo con la copa menstrual. Cuesta al inicio hacerse a ella. Incluso hay veces que, después de mucho tiempo, sigues sin colocarla bien en algunas ocasiones. Pero cuando la colocas… ¡te olvidas del mundo y de ese mundo! Yo uso la copa menstrual con la ayuda de salva-slip de tela. Combinación, en mi opinión, perfecta. Si eres más de otros métodos, búscalos en nuestro post próximamente porque hay muchas alternativas. ¡Muchas! Women up!!

10. Parece que ya nos ponemos como un pincel sin tirar a la basura nada de nada de plástico, ¿no es así? ¡Menudo cambio! ¡Y tú que pensabas que esto iba a ser difícil o casi imposible! Ahí te tienes, mas hueco que un pavo por lo orgulloso de estos cambios. ¿qué?, ¿qué quieres más? Pues pasemos de un campo a otro. Pasemos a los recipientes. La mayoría de tuppers que nos llevamos de casa de madre o padre son de plástico. Ya podeis leer el post en el que hablamos sobre el tema de los distintos plásticos que hay. Sin embargo, antes de arriesgarse y pudiendo usar otras alternativas, ¿por qué no pasarse al cristal? Existen centenares de posibilidades de encontrar contenedores de cristal donde podamos guardar unas sobras, una comica recién hecha, etc. Igualmente, si el cristal os resulta muy pesado para llevarlo, por ejemplo, de excursión, también existen fiambreras de acero inoxidable de múltiples y diferentes tamaños. Muy ligeras, por cierto. Al mismo tiempo, para el agua de casa o para almacenar otros líquidos que vayamos a ingerir o comer (leche, aceite), podemos usar también recipientes de cristal.

11. ¿ Y la basura para cuándo? Uy… este punto es algo delicado. No porque no haya alternativas, sino porque realmente resultan muy caras. Las bosas de plástico de basura se ha convertido en un elemento muy higiénico (no suelen pringar) y barato. Las opciones sin plástico se centran en bolsas de basura biodegradables. Existen varios modelos pero, como he dicho, si que resultan caros y realmente se sienten como “un quiero y no puedo”. Estas bolsas resultan ser muy delicadas y se rompen a la mínima así que… te explicaremos otro camino. Yo recuerdo de pequeña, que mi abuela, antes de usar las bolsas del supermercado para colocar en el cubo de la basura, no usaba nada. Esto supone limpiar el caldero cada vez que se tira la basura así que una opción muy fácil es recubrir este cubo de la basura con periódicos; un par de páginas al fondo, y otros dos pares rodeando el círculo, y así permitimos que se absorban los líquidos que se puedan desprender de la basura. Yo me he sorprendido mucho porque, desde que lo uso, mi cubo de la basura no se ha pringado con nada. El periódico ha resultado ser un gran producto absorbente.

12. Podemos ir rematando nuestros hábitos ya con la limpieza de la casa. Existen muchas tiendas que venden estos productos a granel por todo el país. A primera vista, puede sonarte un viaje pesado, dificultoso por tener que llevar contigo los envases de plástico a rellenar. Sin embargo, notarás las ventajas al instante, empezando por el precio. Sin ir más lejos, el envase que solía usar para lavar la ropa y por el que pagué en el supermercado unos 12 euros, ahora lo relleno por 4 euros. Es MUCHO más barato. Igualmente, es más duradero. Estos productos suelen ser muy concentrados y necesitas mucha menos cantidad para lograr el mismo efecto que con los comerciales. Además, suelen tratarse en la grandísima mayoría de las veces de productos “bio” o “eco”, lo cual puede presentar beneficios en personas con problemas, por ejemplo, de piel atópica. Con los productos de la casa hablamos de jabón de lavar vajilla en el fregadero (fairy de toda la vida), jabón lavavajillas, jaón de lavar la ropa, suavizante, limpiador de la casa, lejía…

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