Comemos una Tarjeta de Crédito a la Semana

Nos comemos una tarjeta de crédito a la semana, alternativos.

O eso es al menos lo que asegura un estudio realizado por la Universidad de Newcastle en Australia. Cinco gramos o 2000 micropartículas de este material.

¿Principales fuentes?

El agua embotellada o del grifo es la primera de todas. Aquí no se libra ni el apuntador. Según donde vivas, estás más o menos expuesto. Parece ser que Estados Unidos es el país donde el agua de boca que beben del grifo contiene más micropartículas de plástico. Por otro lado, si eres adepto a beber agua embotellada, aumentas la cifra de estas diminutas partículas en 1769.

Le siguen los mariscos, de los que aprovechamos de la cabeza hasta el rabo y, como nos lo comemos todo, todo va para adentro sin apartar nada. Entre ese “todo” se cuentra el sistema digestivo del crustáceo en cuestión que a su vez está bien cargadito de microplásticos.

¿Más?

Ya hemos hablado sobre esto en esta página web. Más concretamente, mencionamos la cantidad de microplásticos que hay en las plastas de dientes, los detergentes, los jabones, champús… y bueno, no es que nos metamos todo esto entre pan y pan, a excepción de la pasta de dientes, que sí que tiene contacto directo con nuestro aparato digestivo (que empieza por la boca). Sin embargo, el resto de productos que he mencionado y que producirían extrañeza con esa cara de asombro que se nos queda como cuando nos hablan del cosmos, tiene un factor común; el agua.

Y aquí se cierra la cadena. Porque ante el agua, el sí es rotundo cuando se valora la entrada de ésta a nuestro cuerpo.

Una tarjeta de crédito, señores. Y sin cash.

Vamos a tomar cartas en el asunto porque esta clase de estudios es alarmante.

¿Has reducido hoy ya el plástico en tu vida?

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