Cepillos de dientes ecológicos y de bambú

Alternativos,

Aquí estamos ayudándonos a llevar nuestra vida sin plástico un pasito más allá, Maria, un, dos, tres. Y sin pasito pa’ atrás.

Hoy vamos a hablar de los primeros productos que podemos decir que se pusieron de moda cuando los estilos zero waste comenzaron a comercializarse en redes sociales y en las tiendas. ¡Vamos a dedicarle un post entero de reviews al apasionante mundo de los cepillos de dientes! Y es que, como os digo, estos fueron de los primeros elementos en aparecer. ¿ A quién no le llamaba la atención un cepillo de madera? Además, eran piezas pequeñas, más o menos asequibles para en consumidor y muy atractivas a la hora de vender. Poco a poco fueron colándose en los principales canales de bloggeros y gente de moda como un pequeño ejemplo que puede generar grandes cambios. Dedicaremos pues, unas líneas, al mundo de este utensilio que descansa ladeado en todos los baños del mundo.

El origen de los cepillos de dientes.

Ya fueron los egipcios y los babilonios los que sienten la necesidad de retirar esa incómoda pieza de alimento de entre los dientes. Por este motivo crean una especie de brocha con las cerdas muy cortas. Este utensilio conocido con el nombre de Miswak o Siwak se le considera el percusor del cepillo de dientes.

Miswak o Siwak


Sin embargo, fueron los chinos, alternativos, los que crearon los que conocemos hoy como cepillo de dientes. La higiene bucal mejoró muchísimo después de 1498 cuando a alguien se le ocurrió la brillante idea de incrustar cerdas de puerco en un hueso o en un trozo de bambú.

En europa pasamos de “lavarnos” los dientes con un pedazo de paño empapado con sal a usar el cepillo de dientes.

Fue en 1938 cuando el nylon comienza a colarse dentro de esta industria. Curiosamente, hasta ese momento, todos los cepillos habían utilizado los mismo materiales que el primero que se creó; cerdas de puerco y bambú u otra madera.

A partir de este momento, y suponemos que por rentabilidad, el plástico pasa a tomar posesión total en la composición de los cepillos de dientes.

Y ahora, ¿cómo reconocemos un cepillo biodegradable 100%?

Nuestro “Test ecológico”

Volviendo al inicio del post, este producto ha sido el blanco de muchas startups (empresas emergentes) en Europa y en el mundo. No requería de una inversión muy exagerada y siempre se puede encontrar un proveedor en la misma China que nos supla de cepillos de dientes baratos y que pasen los controles mínimos para así etiquetarlos de “biodegradables”.

Puede que esté abriendo la caja de pandora y mandando al garete el negocio de algunos. No obstante, el algodón no engaña y, en nuestro caso, mucho menos el mechero. En otras palabras, por si os estáis perdiendo, la manera de comprobar que algo es 100% biodegradable es quemándolo. SIEMPRE con cuidado y de manera controlada. Esta demostración la haremos para que compréis los cepillos de dientes que realmente estén fabricados sin plástico.

Normalmente, donde suele venir el problema es en las cerdas. No es difícil conseguir madera para perfilar el mango del cepillo. Lo complejo son las hebras. Por lo tanto, lo difícil es encontrar unas cerdas que no estén hechas de plástico. Por ello, las quemamos.

Como aparece en la fotografía y como pasan con todos los plásticos, si las cerdas son de plástico, se quedan como un pegote, como siempre que se quema el plástico. Eso no va a “biodegradarse” de ninguna manera. Opino que no hay mucho más que decir porque la imagen habla sola.

En la segunda foto ya ve que las cerdas se convierten en cenizas. Además, si hacéis la prueba, veréis que el olor es el mismo que cuando el pelo se quema. Así que mejor nos quedamos con esta opción en la que se obtiene este tipo de restos tras la combustión.

¿Aplicamos este experimento a algunas muestras? ¡Así os evitáis hacerlo en casa y os ahorramos ese trabajo! Le llamaremos el test de cepillos ardientes, si lo pasa el cepillo en cuestión, se tratará de un material totalmente respetuoso con el medio ambiente, en caso contrario, tendrá algún plástico y no pasará nuestro test.

Cepillo de dientes de madera, Redecker

Este es nuestro cepillo actual en casa.

Aprueba el test cepillos ardientes que hemos establecido para clasificar los cepillos enteramente biodegradables (de verdad) de aquellos que sólo lo son de boquilla. Aquí tenéis la prueba:

Alemanes. ¡Danke! Habéis fabricado un cepillo muy majo y muy apto para nuestra madre tierra. Pero, no sólo fabricáis cepillos de dientes, no. Esta empresa fabrica todo tipo de cepillos y más utensilios desde 1934 que son biodegradables. Si visitáis su web os adentrareis en el mundo de la madera, de los cristales y, en general, de elementos primarios y básicos que nos enseñan que un mundo sin plástico es posible dentro de la categoría de los cepillos. ¡Vaya pasada!

Por ello, que no os sorprenda que vuelva a salir en posteriores posts que leáis.

En particular, este cepillo tiene dos presentaciones, una que mide de largo 16,50 cm y otra de 14 cm. La largura es lo único que cambia.

Mango de madera de haya encerada con cera de abeja (ay, ay, ay veganos…). Cerdas naturales esterilizadas. Los pelos se recogen de cerdos criados en granjas pequeñas. Al ser de cerdos distintos, hacen de cada cepillo, un producto único e irrepetible.

Como os he comentado en el posts de la guía para dar nuestros primeros pasos hacia un mundo sin plástico, a algunas personas les puede resultar desagradable la textura de la madera. Creo que esto se pasa tras unos cuantos cepillados y acostumbrando al cuerpo.

Las únicas desventajas que le veo a este cepillo es que, al inicio, que es normal, se caen algún que otro hilo del conjunto de cerdas. Esto supone que, estás lavándote los dientes y sientes danzando por la boca pelillos duros. Esto sí que puede resultar molesto. Más aún cuando pasan los días y el problema persiste. Bien es cierto que, llega un punto en el que sólo se cae alguna de manera esporádica. Igualmente, no se queda el cepillo sin ninguna cerda que cumpla su función de limpiar.

Siento que es un cepillo que cumple muy bien su función. Siento mis dientes limpios y exactamente igual que cuando uso cepillos de plástico.

¿Algún inconveniente más? El precio. Cuesta una media de cinco euros cada cepillo. Además, al contrario que los plásticos, estos cepillos no duran una media de tres meses. Yo recomendaría, como muchísimo, cambiarlo cada mes y medio o dos. Yo los cambio cada mes y medio.

Así pues, a la larga, puede resultar un poco más caro. No obstante, ya nos lo ahorramos en muchos otros puntos, ¿no?

Pues ale. Ya está. No hemos podido encontrar más cepillos que sean 100% respetuosos con el medio ambiente y se “biodegraden” sin convertirse en microplásticos.

No obstante, vamos a presentaros otros modelos que han pisado muy fuerte por las modas y que…quizá no sean tan sostenibles.

Cepillo de Dientes de Bambú, Naturbrush

Este cepillo se veía hasta en la sopa hasta hace no muy poco. Ha sido una marca muy sonada en la venta de cepillos de bambú.

Esta pieza no pasa el test cepillos ardientes. Sus cerdas están fabricadas con plástico.

Más concretamente, hechas con nylon. Según sus fabricantes, libres de BPA.

Mango hecho de bambú. Pero del bambú que no se comen los osos panda sino del conocido como bambú de invierno, que crece sin el uso de fertilizantes, pesticidas o aditivo químico.

Sus dimensiones son: Longitud total: 18,8 cm.Longitud superficie cerdas: 2,4 cm. Anchura cabezal: 1,2 cm. Altura cerdas: 1,2 cm.

Disponible en distintos colores (la parte inferior).

Tiene un coste de 5 euros. Duración media de tres meses.

¿Ventajas?

Se pueden retirar las cerdas de plástico de tirón (con pinzas o alicates), cuando se vaya a desechar el producto y ser éstas recicladas. El mango al ser de bambú es compostable y se puede tirar a este cubo o al de basura orgánica.

¡Veganos, welcome!

Cepillo de dientes de Bambú “Boo”, My Boo Company

Nos encontramos en la misma tesitura. Este cepillo no pasa el test de cepillos ardientes.

Lo escogemos también como ejemplo porque podemos reciclarlas cerdas tras ser éstas retiradas del mango, como en el ejemplo anterior.

Cerdas de nylon. Mango de bambú moso.

Sus dimensiones abarcan Longitud total: 19 cm. Longitud superficie cerdas: 3 cm. Anchura cabezal: 1 cm. Altura cerdas: 1,1 cm. Disponible en varios colores también.

Precio de 5 euros y vida útil de alrededor de tres meses.

¡Veganos, welcome también!

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